lundi 2 septembre 2024

‘Dido, reina de Cartago’ de Christoph Graupner en el Festival de Música Antigua de Innsbruck

Dido (Robin Johannsen)

La primera ópera conocida de Christoph Graupner, Dido, Königin von Carthago (Dido, reina de Cartago), es la tercera producción operística que se presenta este verano en Innsbruck en el marco de las Semanas Festivas de Música Antigua ( Innsbrucker Festwochen der Alten Musik). Esta ópera, estrenada en 1707 en la Ópera de Hamburgo, en Gänsemarkt, fue redescubierta recientemente en versión de concierto. En abril de 2010 se grabó en la Konzerthaus de Berlín una interpretación de la Orquesta Barroca Elbipolis dirigida por Florian Heyerick. En febrero de 2024, la orquesta barroca La Cetra, dirigida por Andrea Marcon, interpretó una versión de concierto en Ámsterdam y Basilea, antes de recalar en la capital tirolesa este verano.

La gran novedad de esta producción del Festival de Innsbruck es que ofrece Dido, reina de Cartago en versión escénica, algo que no ocurría desde hace casi doscientos años. Para deleite de los festivaleros, la puesta en escena ha sido confiada a la talentosa Deda Christina Colonna, especializada tanto en ópera de los siglos XVII y XVIII como en danza renacentista y barroca. Cabe destacar que tanto el director de orquesta como la regista, ambos de origen italiano, hablan alemán con fluidez, lo que no es poco si se tiene en cuenta que el libreto de Dido es bilingüe: el libreto de Heinrich Hinsch tiene el alemán como lengua principal, pero de la treintena de arias que contiene trece están en italiano. Esta combinación de alemán e italiano era habitual en Hamburgo en aquella época. Por su parte, los recitativos estaban todos escritos en alemán, lo que facilitaba la comprensión de la acción por el público.

El compositor

Christoph Graupner (*13 de enero de 1683; † 10 de mayo de 1760) nació en Kirchberg, Sajonia, en 1683 o 1684. Aprendió el abc del lenguaje musical en la escuela pública y recibió algunas lecciones de piano del organista Kuester. Cuando este organista fue llamado a Reichenbach, Graupner le siguió y continuó trabajando allí bajo su dirección durante dos años. A continuación ingresó en la Escuela de Santo Tomás de Leipzig, donde pasó nueve cursos enteros. Mientras estudiaba literatura y derecho, Schell, el kantor, le hizo seguir estudiando clavicémbalo, y Kubnau le enseñó composición. En 1706, la invasión sueca de Sajonia obligó a Graupner a huir a Hamburgo. Cuando llegó a Hamburgo, sólo tenía dos táleros (escudos prusiano-sajones). Afortunadamente, el puesto de clavecinista acompañante en la orquesta de la Ópera estaba vacante en ese momento debido a la marcha de Johann Christian Schieferdecker. Graupner lo obtuvo, y los tres años que pasó en este cargo fueron los más útiles para su formación musical, ya que el teatro de Hamburgo estaba entonces bajo la dirección del ilustre compositor Reinhard Keyser. Este maestro se convirtió en el modelo de Graupner, y las obras que escribió posteriormente para la escena de Hamburgo (Dido en 1707, Hércules y Teseo, Antíoco y Estratónice y Belerofonte en 1708 y Sansón en 1709) seguían el estilo del famoso compositor hamburgués. La angustia le hizo tomar a Graupner la decisión de alejarse de la ciudad. En 1710 le ofrecieron el puesto de vicemaestro del landgrave de Darmstadt, que aceptó. Diez años más tarde fue ascendido a primer maestro. En 1722, por recomendación de Georg Philipp Telemann, Christoph Graupner solicitó el puesto de Thomaskantor en Leipzig (director artístico del coro de la iglesia de Santo Tomás de Leipzig), pero bajo la imperiosa presión de su empleador, el Landgrave Ernst Ludwig von Hesse-Darmstadt, que le ofreció aumentar su ya elevado salario, tuvo que negarse a ser nombrado sucesor de Johann Kuhnau. De este modo, el que se convertiría en el Thomaskantor más famoso, Johann Sebastian Bach, pudo obtener el puesto. Graupner murió en Darmstadt el 10 de mayo de 1760, a la edad de 76 años. Toda su obra se conserva en la biblioteca de la universidad de Darmstadt, ya que no se cumplió el último deseo del compositor de que se destruyeran todas sus composiciones. Compositor prolífico, además de sus óperas escribió más de 1.400 cantatas, 112 sinfonías y 85 suites orquestales.

Eneas (Jacob Lawrence) y Dido (Robin Johannsen)

El libreto

La historia de los amores entre Eneas, que huye de la destruida Troya hacia Cartago, y Dido, y el trágico final de la reina de Cartago, ha inspirado a unos 90 compositores. La Didone de Cavalli, estrenada en Venecia en 1641, popularizó el tema. En 1688 o 1689, Henry Purcell compuso una versión particularmente dramática. En 1707, cuando se celebraba el centenario del nacimiento de la ópera, Graupner realizó una versión musical particularmente alegre e innovadora de la historia de amor entre estos dos personajes, basada en un libreto escrito con el objetivo declarado de excitar los sentidos del público con una extraordinaria sucesión de números (122 en el libreto original, que cuenta con no menos de 15 personajes principales). Hinsch había cubierto el núcleo dramático con tramas secundarias y paralelas e introducido nuevos personajes con un considerable potencial dramático y parejas en diferentes constelaciones emocionales, aún más complejas por los ukases de las diosas y los dioses y por la tiranía de Cupido sobre los sentimientos de los protagonistas, todos ellos de ilustre cuna y alto linaje. Cabe señalar que en la época barroca un lieto fine, un final feliz, era parte integrante de la dramaturgia de la acción. Por tanto, la ópera no podía terminar con la muerte de Dido en escena. Heinrich Hinsch escenifica el acceso de Ana a la realeza y la paz ofrecida por Hiarbas a la nueva reina, unida en el amor a Juba, príncipe de Tiro.


Anna (Alicia Amo) y Dido (Robin Johannsen)

Tragedia dell'arte

Deda Christina Colonna regresa a Innsbruck, donde ya puso en escena en 2015 la Armide de Lully. Sucesivamente bailarina, actriz y coreógrafa, utiliza las múltiples facetas de su trayectoria vital y profesional para instrumentar una puesta en escena históricamente informada en sus métodos, estructura, estilo interpretativo y uso de la maquinaria, que ha hecho las delicias de los amantes de la ópera barroca. De acuerdo con el director de orquesta Andrea Marcon, que calificó su colaboración de idílica, Deda Christina Colonna ha acortado algunas escenas y suprimido un personaje secundario sin afectar a la estructura de la trama. Señala que estas supresiones responden a las necesidades del público moderno, ahora congelado en el tiempo por la invención de la «cuarta pared» (consistente en el público inmerso en la oscuridad, inmóvil y silencioso), que ha disminuido enormemente, si no borrado, la comunicación entre el público y el escenario en comparación con las prácticas de los siglos XVII y XVIII.

La escenografía de Domenico Franchi refleja una de las principales características de la ópera barroca al crear efectos asombros con medios sencillos. Toda la zona de bastidores está ocupada por un gran tabique dorado que recuerda a un shoji, la tradicional puerta corredera japonesa con su elegante rejilla de ebanistería utilizada en las casas para separar espacios. Las grandes puertas se abren en diferentes momentos, y el tabique también puede abrirse en el centro sobre un fondo de un color uniformemente cambiante, a veces rojo, a veces azul intenso. El sencillo mobiliario escénico, también dorado y ribeteado con volutas, representa el trono de Dido así como el altar de sacrificios de Mitra bajo el árbol sagrado. Las complejas subtramas del libreto nos llevan dentro y fuera del palacio, a través de una red de habitaciones, a la orilla del mar, al puerto y a los templos. Todos estos lugares están esbozados simplemente por el decorado. Los dei ex machina descienden de la pasarela. Una cabeza monumental que yace sobre el escenario evoca a la diosa Venus. Dido aparece encaramada a un elefante dorado. Oro por todas partes, y de nuevo para recordar la grandeza, el poder y la opulencia de Cartago, como subraya el prefacio del libreto de Hinsch: «La ciudad de Cartago, como Babilonia, tenía 360 estadios dentro de su perímetro, razón por la cual es llamada por Suidas la ciudad más grande y poderosa del mundo, y por Solino, después de Roma, la segunda ciudad más bella de la tierra».


Dido (Robin Johannsen)

El suntuoso vestuario, de una elegancia sencilla y refinada, también fue diseñado por Domenico Franchi. Evoca a los poderosos hombres de la antigüedad ataviados con sedosas túnicas o togas en las que predomina el oro, con combinaciones de colores que caracterizan a los personajes: dorado para Dido, mezclado con marrón para Ana, blanco ribeteado de oro para Eneas y Achates, dorado y púrpura para Hiarbas, dorado y verde para el príncipe Juba. Un gran collar recuerda que Menalippe es una princesa egipcia. Como tocados se utilizan coronas de follaje dorado, cascos y turbantes. Los figurantes que sirven a los altos personajes o cambian el decorado van todos vestidos de blanco.

Los colores del decorado, del mobiliario e incluso del vestuario: todo el montaje gira en torno al personaje de Dido, y todo está hecho para representar las múltiples facetas de este personaje caleidoscópico y ciclónico que nos arrastra en la vorágine de sus emociones, a lo que contribuyen también los cambios de decorado, sobre todo a medida que se acerca su muerte, señalada por la mayor velocidad de estos cambios. En comparación con la intensidad y el poder de Dido, Eneas parece muy débil y carente de sustancia; no es más que un personaje colateral que no controla el curso de los acontecimientos de su vida, sino que es manipulado por las divinidades.


José Antonio Lopez (Juba), Jone Martinez (Menalippe),
Andreas Wolf (Hiarbas), Alicia Amo (Anna)

El trabajo visual y coreográfico de Deda Christina Colonna es espectacular. Al principio está la palabra del libreto, y con ella la palabra toma forma y se hace carne. Deda Christina Colonna hace de las palabras y la música la sustancia de la que brota el gesto, que adorna con las bellezas del teatro antiguo. Entiende la interpretación de los actores como una respuesta física a los estímulos contenidos en el texto, y está atenta a la relación que los cantantes mantienen con el espacio. La mímica, los gestos y la cercanía o lejanía de los personajes se trabajan de forma diferente cuando los personajes evolucionan en la intimidad de su esfera privada o cuando actúan en la vida oficial. Esto se ve claramente en la relación entre las dos hermanas, Dido y Anna, que interactúan de forma diferente cuando están solas, en su sororidad, que cuando están en presencia de otros personajes. Los conjuntos, cuartetos y sextetos están magníficamente coreografiados. La combinación de tonalidades en el vestuario y la belleza hierática de los movimientos resultan de gran efecto.


Jone Martinez (Juno), Robin Johannsen (Dido)

Música y canto

La orquesta La Cetra (Cetra Barockorchester Basel), dirigida por Andrea Marcon, visitó el escenario tirolés hace dos años con el Vespro veneziano. Vuelve a Innsbruck para esta producción de Dido, que, al igual que la puesta en escena, interpreta de manera históricamente informada y con un gran sentido de la teatralidad. La introducción instrumental comienza con un trueno que anuncia desde el principio la cólera de Juno. Andrea Marcon domina admirablemente los tempi de la música, que se acoplan íntimamente al texto del libreto y a la expresión de los estados emocionales y los impulsos de los protagonistas. La armonía entre el foso y el escenario fue evidente. Los timbales pedidos por Dido y la trompa están en su mejor momento en esta ópera, con ocasionales toques humorísticos como la perfecta imitación por parte del trompista de los repetidos barritos que anuncian la llegada a escena del elefante montado por la reina de Cartago. La dirección de Andrea Marcon es inspirada, celebra la inventiva musical de Graupner y saca a relucir todas las facetas de esta joya barroca demasiado tiempo olvidada, en perfecto equilibrio con los cantantes y el excelente conjunto vocal tirolés NovoCanto, de vuelta para su tercera temporada en el Festival de Innsbruck.


José Antonio Lopez (Juba)

El reparto es de buen nivel y, en el caso de varios cantantes, incluido el papel titular, afortunadamente se ha perfeccionado en conciertos en Amsterdam y Basilea. La soprano estadounidense Robin Johannsen, que interpreta a Dido, es bien conocida por el público. Ya ha participado en cinco producciones del festival tirolés. Su papel, lleno de emociones complejas y trampas, requiere una gran resistencia. Cautiva con su chispeante voz de soprano y su dicción alemana. La soprano española Jone Martínez debutó de forma notable en Innsbruck en el doble papel de Juno y Menalippe. Primera dea ex machina de la velada, aporta vigor a la cólera de la diosa, pero es sobre todo su Menalippe la que encanta con la ornamentación de su canto lírico y el virtuosismo flexible de su coloratura. La soprano catalana Alicia Amo interpreta también un doble papel, ofreciendo una Anna y una Venus muy seductoras, bien merecedoras de la coronación final de su personaje. Comienza cantando las alabanzas de Cupido («Nume alato, arcier bendato»), imitando el rápido batir de alas del dios del amor, una escena dotada de ligera comicidad. Al tenor Jacob Lawrence le faltó amplitud dramática en el papel de Eneas. El bajo-barítono alemán Andreas Wolf nos regaló un Hiarbas sólido y bien interpretado. El barítono español José Antonio López, recién llegado de sus éxitos en Viena y Bruselas, aportó a Juba, el Príncipe de Tiro, el calor oscuro de su voz potente y bien proyectada y la impresionante presencia escénica de su estatura. También hay que destacar la excepcional belleza de los conjuntos, especialmente el cuarteto de Hiarbas, Menalippe, Juba y Anna que abre el segundo acto: comienza con un aria en alemán a cuatro voces, pasa a pasajes a solo y dúo que se van construyendo para terminar con una larga aria en italiano a cuatro voces. Una maravilla de la composición.

El público estaba encantado de descubrir esta ópera en escena en esta nueva producción, tan bien realizada. La carismática Deda Christina Colonna y su equipo fueron recibidos con un atronador aplauso. Ella se había vestido para la ocasión con un deslumbrante conjunto de seda a modo de sari creado para la ocasión según el estilo del vestuario de la obra. Un último gesto barroco para cerrar una velada que había ofrecido tanto.


Reparto para el 25 de agosto de 2024

Robin Johannsen | Soprano Dido | Reina de Cartago
Andreas Wolf | Bajo-barítono Hiarbas | Rey de Numidia
Alicia Amo | Soprano Ana | Hermana de Dido y Venus | Diosa del amor
Jacob Lawrence | Tenor Eneas | Príncipe de los troyanos
José Antonio López | Barítono Juba | Príncipe de Tiro
Jone Martínez | Soprano Menalippe | Princesa de Egipto y Juno | Diosa protectora de la ciudad de Cartago
Jorge Franco | Tenor Achatès | Amigo de Eneas
Derek Antoine Harrison | Tenor Disacles | Sacerdote de Mitra y Mercurio | Mensajero de Venus
Simon Unterhofer | Bajo Elgabal | Mago
Matthias Kofler | Bajo Bomilcar | Un noble

Andrea Marcon | Dirección musical
Deda Christina Colonna | dirección escénica
Domenico Franchi Escenografía y vestuario
Cesare Agoni Iluminación
NovoCanto Coro
Orquesta Barroca La Cetra

Crédito de la foto @ Birgit Gufler

Referencias

El resumen biográfico está tomado de la Biographie universelle des musiciens, de François Joseph Fétis, 1837-1844. Ver también el excelente programa, todos cuyos artículos son fascinantes e inspiradores.


dimanche 1 septembre 2024

Opera Incognita met en scène Mazeppa dans les bâtiments historiques de l'Université de Munich

 Robson Tavares (Kotchoubeï )/ Torsten Petsch (Mazeppa) / Ekaterina Isachenko (Maria) / 
Carolin Ritter (Lioubov) / Choeur d'Opera Incognita

Mazeppa est le septième opéra de Tchaïkovski. Cet opéra, le plus sombre du compositeur, est plein de bruit et de fureur, tout est y mis à feu et à sang et les valeurs les plus sacrées y sont foulées aux pieds. Comme pour Eugène Onéguine ou La Dame de pique, le livret est basé sur un œuvre de Pouchkine, Poltava, un grand poème épique qui relate la bataille historique qui eut lieu le 8 juillet 1709 entre l’armée de Pierre le Grand et celle de Charles XII de Suède avec qui le cosaque Mazeppa avait fini par s'allier. Tchaïkovski composa son opéra entre juin 1881 et avril 1883. Il fut créé en 1884 au théâtre Bolchoï. Le livret de Bourenine fut constamment révisé, y compris après la création de l’opéra, car le compositeur n'en était pas satisfait. Une histoire d'amour tragique est imbriquée dans les combats pour la conquête des territoires de l'Ukraine. 
 
Cet opéra est une rareté. L’ouvrage ne fut pour la première fois joué en France qu'en 1978, en version de concert. La première mise en scène française eut lieu à Lyon en 2006. Dans les pays germanophones, le Berliner Philharmoniker dirigé par Kirill Petrenko en a donné une version de concert remarquée en 2021. Cet été le Festival de Erl en a monté une version scénique très acclamée. En cette fin d'été, c'est à la compagnie Opera Incognita que le public munichois doit de pouvoir le découvrir dans un arrangement scénique pour ensemble de chambre.

Torsten Petsch (Mazeppa) / Ekaterina Isachenko (Maria)

Opera Incognita est connu pour choisir ses lieux de représentation en accord avec la thématique de l'opéra. Comme pour Rienzi en 2016, le choix s'est porté sur l'Université de Munich, cette fois pour un opéra à public itinérant. Le public prend d'abord place dans le grand atrium avec pour scène les grandes volées d'escaliers qu'encadrent les statues du Roi Louis Ier de Bavière, qui déplaça l'Université bavaroise à Munich et lui fit construire de nouveaux bâtiments, et du Prince-Régent, sous le règne duquel les bâtiments furent agrandis. Très vite, dès après le choeur des jeunes paysannes qui jettent des guirlandes de fleurs dans la rivière, le public est invité à se déplacer dans l'Aula Magna, construite en 1840, et dont une importante série des rangs inférieurs est utilisée aux fins du spectacle. Retour à l'atrium pour le troisième acte. L'Aula Magna, que les destructions massives de la dernière guerre épargnèrent, est un lieu de la démocratie bavaroise, c'est entre autres là que se déroulèrent les délibérations qui conduisirent à l'instauration de la nouvelle constitution bavaroise. L'Université fut aussi un lieu de la résistance au nazisme. 

C'est surtout pour installer  un parallèle entre l'opéra et l'histoire de la problématique ukrainienne que les lieux sont utilisés. Un homme élancé aux cheveux grisonnants vêtu d'un élégant costume veut s'adresser au public installé dans l'atrium en attente du spectacle. Comme on ne l'entend guère, il se fait chahuter par le public : " Plus fort, on n'entend rien !". On le retrouve un peu plus tard dans la grande Aula, il joue le rôle d'un professeur muet très enthousiaste qui gesticule et articule un texte qu'on ne peut entendre, il fait un cours sur l'histoire des territoires ukrainiens. Il se sert du tableau noir (vert aujourd'hui) et du texte de son ordinateur retransmis par prompteur. Il interviendra à plusieurs reprises, au moment des passages orchestraux de l'opéra. À la fin de l'opéra, il semble exténué, il est entouré de quatre sbires en uniformes, il fait alors un cours sur la globalisation et la montée des dictatures. Il tente d'écrire un grand Z sur le tableau, cette lettre latine qui est abondamment utilisée par le gouvernement russe comme motif de propagande pro-guerre. C'en est trop, les sbires l'emmènent. Nul doute qu'il sera condamné à plus de 15 ans de prison. Alors que l'opéra de Tchaïkovski présente Mazeppa de manière très négative, —  un traître à la patrie qui fait exécuter son beau-père, après avoir séduit et épousé sa fille,  une jeune fille dont il était le parrain, et qui par ses agissements l'a fait plonger dans la folie, — le professeur apporte des explications sur l'histoire de l'Ukraine, un pays qui a fait en 1991 de Mazeppa un héros national qui avait voulu constituer l'Ukraine en une entité souveraine. Il contrebalance l'engagement pro-russe de l'opéra de Tchaïkovski et, par les truchement d'un cours d'histoire, dénonce la propension totalitaire de la Russie à travers les âges. Plus encore, il dénonce tous les totalitarismes.

 Karo Khachatryan (Andrei), Robson Tavares (Kotchoubeï ), Carolin Ritter (Lioubov)

La mise en scène d'Andreas Wiedermann utilise les deux lieux de la représentation de manière très ingénieuse. Les jeunes ukrainiennes descendent les escaliers de l'atrium vers la rivière, elles conduisent les spectateurs vers la deuxième salle. Wiedermann a un sens aigu des tableaux. Ainsi lors de la décapitation de Kotchoubeï, alors que le peuple est davantage émoustillé par le spectacle qu'affligé, il dispose les cosaques et leurs femmes qu'il fait défiler en serpentin dans les rangées inférieures de l'amphithéâtre et installe une grande échelle double sur laquelle viennent se jucher trois ou quatre cosaques, pour symboliser l'excitation du peuple qui s'installe au mieux pour profiter du spectacle de l'exécution. On ne la verra pas, Kotchoubeï  est trainé au bout d'une longue corde, ses gardiens lui font traverser tout l'espace de l'amphithéâtre, il disparaît par une porte de côté, une issue fatale et sans retour. Le final de la scène de la folie se déroule sur l'escalier de l'atrium,  Andreï est à l'agonie couché dans les bras de Maria qui lui chante une berceuse sur les marches du grand escalier. Autant de tableaux vivants bien agencés. La mise en scène réussit l'installation progressive de la tension dramatique et du monde émotionnel paroxystique des personnages. L'audience est rapidement captivée par le déroulement tragique des événements. La couleur locale et l'inscription temporelle sont donnés par les costumes dessinés par Aylin Kaip qui rendent bien compte du vestimentaire ukrainien et cosaque du début du 18ème siècle.

Ernst Bartmann, bien connu à Munich par ses arrangements d'opéras, donne ici un nouvel échantillon de son savoir-faire. Le chef et l'ensemble orchestral de 13 instrumentistes rendent bien les couleurs et les atmosphères de la partition. L'orchestre est plus à l'aise dans l'expression du lyrisme que dans celui des passages épiques, mais cela tient à sa taille qui ne peut dégager l'ampleur sonore que donnerait un ensemble de cuivres. Les 32 choristes sont une des plus belles parures de la soirée : ils font preuve d'un bel unisson et d'une belle clarté et excellent tant dans les parties bucoliques, comme celles du chœur des guirlandes de fleurs, que dans les parties élégiaques, comme dans le chœur final de la repentance. Lors de l'exécution de Kotchoubeï, le chœur dresse le portrait du peuple indécis partagé entre l'excitation du spectacle et la douleur lancinante que comporte cette scène. 

Carolin Ritter (Lioubov) / Choeur de femmes d'Opera Incognita

Mazeppa et Kotchoubeï s'engagent dans un combat des chefs où il n'y a pas de gagnant. Torsten Pech, qui combine les métiers de psychothérapeute et de chanteur lyrique, prête au rôle-titre son baryton profond et doté de couleurs sombres et sa connaissance des noirceurs de l'âme humaine. Son jeu de scène nous décrit un personnage machiste et sans scrupule, corrupteur de l'innocence juvénile de Maria, lâche au moment de la défaite, un être qui paraît privilégier l'intérêt personnel à celui de son peuple. Le bayryton-basse brésilien Robson Bueno Tavares incarne Kotchoubeï avec un volume sonore époustouflant, une  projection et un phrasé remarquables et une théâtralité exceptionnelle dans la représentation de la dignité ulcérée d'un père ou de la souffrance d'un homme fidèle à sa morale, soumis à la torture avant d'être exécuté.  L'arménien Karo Khachatryan prête son ténor d'une belle intensité au désespoir amoureux d'Andreï dont il exprime avec talent le déchirement. Le baryton basse Florian Dengler rivalise de noirceur avec l'hetman Mazeppa qu'il sert avec férocité. La russe Ekaterina Isachenko offre sa beauté nordique à Maria, amoureuse rebelle et blessée, elle chante avec un soprano parfois strident dans les notes élevées et de belles modulations dans le medium, très émouvante dans la berceuse finale de la scène de la folie. Enfin la mezzo-soprano Caroline Ritter incarne Lioubov avec une ligne de chant impeccable et des graves élégants, elle est impressionnante lors de son apparition finale dans la dignité du veuvage et la maternité blessée d'une femme qui a vu l'exécution de son mari et doit à présent constater la folie de sa fille.

Une énorme ovation a salué tous les acteurs de cette passionnante production.

Distribution du 31 août 2024

Mazeppa Torsten Petsch
Kotchoubeï Robson Bueno Tavares
Lioubov Carolin Ritter
Maria Ekaterina Isachenko
Andrei Karo Khachatryan
Orlik Florian Dengler

Une production d'Ernst Bartmann et Andreas Wiedermann, dans un arrangement pour orchestre de chambre réalisé par Ernst Bartmann. Choeur et orchestre d'Opera Incognita.

Crédit photographique © Aylin Kaip

Prochaines représentations  les 06, 07, 13 et 14 septembre 2024.  Les représentations auront lieu dans l'atrium du bâtiment principal et dans l'Audimax de l'université Ludwig-Maximilian à Munich.  
Adresse : LMU, Geschwister-Scholl-Platz, 1 à Munich.


samedi 31 août 2024

Expo Mapperl et sa famille ducale au Musée Kaiserin Elisabeth à Possenhofen


À l'occasion du 175ème anniversaire de la naissance du Duc Max Emmanuel en Bavière, dit Mapperl, le Musée Impératrice Élisabeth à Possenhofen a réuni un ensemble de souvenirs du duc dans une vitrine. En voici le texte d'accompagnement traduit :

Le 7 décembre 1849, Max Emanuel, dit Mapperl, est né au palais de Munich. Il est le plus jeune enfant du duc Max et de la duchesse Ludovica. Le roi Louis 1er, qui a abdiqué, écrit à Lola Montez : « Ma demi-sœur a donné naissance à un fils si grand qu'au bout d'un jour, il me semble avoir un mois ».

Les petits 

Mapperl et sa sœur Sophie Charlotte, de deux ans son aînée, sont appelés " les petits " dans la famille. Ils ont le même âge que les enfants royaux, le prince héritier Louis, le futur Louis II, et son frère le prince Otto. Otto et Mapperl sont de bons amis. En hiver, lorsque la famille royale est à Munich, les enfants passent beaucoup de temps ensemble. C'est ainsi qu'en 1862, le prince héritier Louis veut jouer le Faust de Goethe avec les enfants. Max Emanuel doit jouer Gretchen. Louis l'en prie dans une lettre : « Mon cher Mapperl, je compte bien que tu t'occupes de ton costume de Gretchen...... adieu cher Mapperl, ton fidèle cousin Louis ».

Militaire

Max Emanuel est passionné d'équitation et s'enthousiasme pour l'armée. À l'âge de 16 ans, il est enrôlé dans le régiment d'uhlans « König ». En 1866, il combat à Bad Kissingen pendant la guerre austro-prussienne, dans laquelle la Bavière est alliée avec l'Autriche. En 1870/71, lors de la guerre entre la Prusse et la France, il avance jusqu'à Paris avec le 3e régiment de chevau-légers « Herzog Karl Theodor ». Ses autres grades militaires sont ceux de lieutenant de cavalerie (Rittmeister) et de major. En 1877, il est relevé de ses fonctions pour raisons de santé, mais continue à être promu jusqu'au grade de lieutenant-général.


Compositeur 

En 1863, Julius Hey devient professeur de musique pour les enfants du duc. Max Emanuel apprend auprès de lui non seulement à jouer du piano avec brio, mais aussi à composer. Mapperl compose deux pièces pour piano et six chansons pour une voix moyenne avec accompagnement de piano. Il les dédie à sa femme Amalie. Trois chansons sont offertes par Amalie à sa belle-soeur, « notre chère Sophie ».

Famille

En 1868, à l'occasion du mariage de sa sœur Sophie Charlotte avec le duc Ferdinand d'Alençon, Mapperl fait la connaissance de sa future épouse Amélie de Saxe Cobourg Gotha dont il tombe amoureux. Amélie est née le 23 octobre 1848 à Vienne. Sa mère, Clémentine d'Orléans, est une fille du roi de France Louis-Philippe. Amélie grandit en France et en Allemagne, elle est très cultivée, peint et joue du piano. Pour de nombreuses maisons nobles, elle est un parti convoité. Si l'impératrice Elisabeth n'était pas intervenue en faveur de son jeune frère amoureux, Amélie serait devenue l'épouse du prince Léopold de Bavière.

Lorsque Mapperl demande la main de sa fille à Clémentine d'Orléans, elle le trouve trop jeune, mais finit par accepter « parce qu'il est si incroyablement amoureux ». En 1875, le mariage d'amour a enfin lieu. La duchesse Ludovica leur offre comme résidence le château de Biederstein à Munich, qu'elle avait hérité de sa mère, la reine Caroline. Le couple a trois fils, on parle de la lignée Biederstein.

En juin 1893, Mapperl et Amélie se trouvent à Feldafing lorsque Max Emanuel, qui souffre depuis longtemps de maux d'estomac, tombe soudainement gravement malade. Il meurt le lendemain. L'autopsie révèle qu'un ulcère à l'estomac a perforé une artère et qu'il a fait une hémorragie interne. Amélie ne se remet pas de cette douleur : « Il est parti et ne m'a pas emmenée avec lui ». Les enfants n'ont pas pu la consoler. Affaiblie par un cœur brisé, elle est atteinte d'une péritonite et meurt un an après Max Emanuel.

Les fils

En l'espace d'un an, les trois fils sont devenus orphelins, le duc Karl Theodor et sa femme ainsi que la grand-mère Clémentine s'occupent des enfants qui continuent à vivre à Biederstein.
  • Siegfried duc en Bavière (1876 - 1952), le fils aîné, a souffert de troubles mentaux à l'âge de 22 ans suite à un grave accident de cheval, ce qui a finalement conduit à son mise sous tutelle.
  • Christoph duc en Bavière (1879 - 1963) reprend le château de Biederstein. Il entame une carrière militaire et devient lieutenant dans le 1er régiment bavarois de lanciers (Schwerereiter). Son dernier grade est celui de lieutenant-colonel. En 1924, Christoph épouse une roturière. Le mariage n'a pas d'enfants. Lorsque le château de Biederstein est vendu, le couple se retire dans une villa à Bogenhausen.
  • Luitpold Emanuel duc en  Bavière (1890 -1973), le fils cadet, a quatre ans lorsque sa mère meurt. Il n'arrive pas à comprendre : « Est-ce que maman est morte ? Je pensais que nous allions tous mourir ensemble un jour ». Luitpold étudie la philosophie et l'histoire de l'art. À 21 ans, il décide de construire un château sur le Ringberg, près du lac Tegernsee. Le projet s'étend sur plus de 60 ans. Il le finance avec sa fortune personnelle, vend le château de Biederstein et le château de Possenhofen avec le grand parc du château. Après la Seconde Guerre mondiale, il vend de vastes forêts et le calvaire de Possenhofen. De son vivant, il lègue le château inachevé à la société Max-Planck avec une importante fortune en espèces. Luitpold Emanuel fut le dernier duc  né en Bavière.

À voir au musée de Possenhofen

vendredi 30 août 2024

L'impératrice Elisabeth en prière à Carslbad en 1892


L'impératrice Élisabeth en prière au Waldandacht (lieu de dévotion mariale  dans la forêt). L'impératrice résida à Karlovy Vary (plus connu alors comme Carlsbad ou Karlsbad) en juin et juillet 1892. Elle résida à l'hôtel Villa Tereza de cette ville d'eaux. Il est dit qu'elle y parcourait plus de 20 kilomètres à pied chaque jour.

Cette photo peut se voir au Kaiserin Elisabeth Museum de Possenhofen.  

jeudi 29 août 2024

Opera incognita — Mazeppa de Tchaïkovski à l'Audimax de l'Université de Munich du 31 août au 14 septembre


Opera Incognita nous invite à découvrir Mazeppa, un opéra de Piotr Tchaïkovski

Amitié, amour, trahison, folie et guerre sur fond de relations complexes entre Ukrainiens et Russes — c'est tout cela Mazeppa. Le septième opéra de Tchaïkovski date de 1883. Rarement donné, il est considéré comme l'œuvre majeure du grand compositeur russe, qui s'est inspiré du poème Poltava d'Alexandre Pouchkine pour créer cet opéra plein de force et de passion. 

Avec Carolin Ritter, Florian Dengler, Torsten Petsch, Robson Tavares et d'autres.
Chœur et orchestre Opera Incognita.
Une production d'Ernst Bartmann et Andreas Wiedermann, dans un arrangement pour orchestre de chambre réalisé par Ernst Bartmann,

La première a lieu le 31 août 2024 à 19h30, d'autres représentations auront lieu `la même heure les 06, 07, 13 et 14 septembre 2024.  Les représentations auront lieu dans l'atrium du bâtiment principal et dans l'Audimax de l'université Ludwig-Maximilian à Munich.
LMU, Geschwister-Scholl-Platz 1 à Munich.

Mazeppa, une estampe de Jean-Pierre Norblin de la Gourdaine 
Source : Gallica
Un opéra très actuel

Ivan Mazeppa (1644-1707) est un héros semi légendaire ukrainien, page à la cour du roi de Pologne dans la seconde moitié du XVIIe siècle, d’une grande sagacité et d’une grande beauté, qui parcourt l’Europe en quête d’aventure. Il inspire à Lord Byron un roman publié en 1818. Ancien hetman des cosaques d'Ukraine, il fut érigé en héros de l'indépendance nationale ukrainienne en 1991, à la chute de l'URSS.

Héros en Ukaine, Mazeppa fut considéré comme un traître en Russie. Le but principal de l'opéra de Tchaïkovski, composé à partir d'un poème de Pouchkine et créé au Bolchoï en 1884, était de profaner l'image de l'hetman cosaque ukrainien et de minimiser ses mérites. Le modèle littéraire présente une image extrêmement négative de Mazeppa qui trahit à deux reprises son vieil ami Vassili Kotchoubeï et séduit sa fille Maria, beaucoup plus jeune que lui. Kotchoubeï avait voulu de son côté dénoncer Mazeppa comme un insurgé ayant pour but de libérer l'Ukraine du joug russe.

Staline avait poursuivi une politique de russification en Ukraine soviétique, dont l'opéra Mazeppa fut un outil. En 1938, le Bulletin du bureau de presse ukrainien rapporte les faits suivants : 

" Les Visti, No 8, du 10 Janvier, mandent que l’Opéra de Kiev a reçu l’ordre de donner la représentation de l’opéra  Mazeppa d’après Tchaïkovski et Pouchkine. A cette nouvelle le journal ajoute qu’on désire « montrer Mazeppa tel qu’il était en réalité : rusé politicien, traître aux intérêts du peuple Ukrainien ». — Les Visti, N 9, du 11 Janvier, donnent une photographie représentant le départ de la gare de Kiev pour Moscou des députés au Conseil Suprême de l’URSS, il est intéressant de remarquer que sur cette photographie on ne voit que des bannières portant des inscriptions en russe et pas une seule avec des inscriptions en ukrainien. — Les Visti, N° 9, du 11 Janvier, donnent toute une liste de journaux en langue russe qui ont commencé à paraître sur le territoire de l’Ukraine Soviétique à la place des journaux interdits en langue ukrainienne. "

Robson Tavares (Kotchoubeï)  Carolin Ritter (sa femme Lioubov), 
Torsten Petsch (Mazeppa), Ekaterina Isachenko  (Maria). Photo © Aylin Kaip

Pourquoi donner Mazeppa à l'Université de Munich ?

Opera incognita est connu pour choisir ses lieux de représentation en accord avec la thématique de l'opéra, une application de la formule philosophique de l'« Adaequatio rei et intellectus » qui exprime la conception de la vérité comme accord ou correspondance entre le langage et la réalité. Le langage est celui du livret, la réalité est le lieu de représentation. La compagnie bavaroise monte depuis 2005 à Munich des spectacles pleins d'inventivité et de grande qualité. Une de ses spécificités est le choix du lieu pour jouer ses opéras :le plus souvent des lieux insolites mais adaptés à l'oeuvre choisie : le bassin de natation Jugendstil du Müllersches Volksbad, le Cirque Krone, un vieil amphithéâtre de l'Université, un grand passage souterrain désaffecté, l'église royale de la Résidence, une salle jouxtant le palais de Nymphenburg,...

Mazeppa se joue dans l'atrium de l'Université de Munich, dont l'adresse (Geschwister-Scholl Platz, la place  des frère et soeur Scholl)  commémore la résistance de la « Weiße Rose (la Rose blanche) » contre la terreur nazie.  Mazeppa est un héros de la résistance pour les Ukrainiens: le parallèle est patent.

Comment Andreas Wiedermann a-t-il traité le sujet dans sa mise en scène ? Rendez-vous est pris pour ce samedi. Le compte-rendu suivra.

mercredi 28 août 2024

Didon, reine de Carthage de Christoph Graupner au Festival de musique ancienne d'Innsbruck

Robin Johannsen en Didon

Le premier opéra connu de Christoph Graupner, Dido, Königin von Carthago (Didon, reine de Carthage)est la troisième production d'opéra présentée cet été à Innsbruck dans le cadre des Semaines festives de musique ancienne ( Innsbrucker Festwochen der Alten Musik). Cet opéra, dont la première eut lieu en 1707 à l'Opéra de Hambourg, sur le Gänsemarkt, a été redécouvert depuis peu en version de concert. On en trouve une interprétation par l'orchestre baroque Elbipolis dirigé par Florian Heyerick, qui a été enregistrée en avril 2010 au Konzerthaus de Berlin. En février 2024, l'orchestre baroque La Cetra, dirigé par Andrea Marcon, l'a joué  en version concertante à Amsterdam et à Bâle, avant d'être invité cet été dans la capitale tyrolienne. 

La grande nouveauté de la production du Festival d'Innsbruck est de proposer Dido en version scénique, une première depuis près de deux cents ans. Pour le plus grand bonheur des festivaliers, la mise en scène a été confiée à la talentueuse Deda Christina Colonna, qui est à la fois spécialiste de l'opéra des 17e et 18e siècles et de la danse de la Renaissance et de l'époque baroque. Il est à souligner que tant le chef que la metteuse en scène, tous deux d'origine italienne, parlent couramment l'allemand, ce qui constitue un atout non négligeable quand on sait que le livret de Dido est bilingue : le livret de Heinrich Hinsch a l'allemand pour langue principale, mais sur la trentaine d'arias qu'il comporte  treize sont en italien. Cette combinaison de l'allemand et de l'italien était à l'époque d'usage à Hambourg, les récitatifs étaient tous écrits en allemand, ce qui facilitait la compréhension de l'action.

Le compositeur

Christoph Graupner (* 13 janvier 1683 ; † 10 mai 1760)  naquit à Kirchberg, en Saxe, en 1683 ou 1684. Il y apprit les principes de musique à l’école publique et reçut quelques leçons de piano de l’organiste Kuester. Cet organiste ayant été appelé à Reichenbach, Graupner l’y suivit et continua de travailler sous sa direction pendant deux ans. Il se rendit ensuite à l’école Saint-Thomas de Leipzig, et y passa neuf années entières. Pendant qu’il y faisait ses études littéraires et qu’il y suivait un cours de droit, le chantre Schell lui fit continuer l’étude du clavecin, et Kubnau lui enseigna la composition. En 1706, l’invasion de la Saxe par les Suédois obligea Graupner à s’enfuir à Hambourg. Lorsqu’il arriva dans cette ville, il ne possédait plus que deux thalers (écus de Prusse et de Saxe). Heureusement la place d’accompagnateur au clavecin à l’orchestre de l’Opéra était alors vacante en raison du départ de Jean Chrétien Schieferdecker. Graupner l’obtint, et les trois années qu’il passa dans cette situation furent les plus utiles pour son éducation musicale, car le théâtre de Hambourg était alors placé sous la direction de l'illustre compositeur Reinhard Keyser. Ce maître devint le modèle de Graupner, et les ouvrages qu'il écrivit ensuite pour la scène hambourgeoise (Didon en 1707, Hercule et ThéséeAntiochus et Stratonice et Bellérophon en 1708 et Samson en 1709) furent faits dans le style du célèbre compositeur de Hambourg. Des chagrins d’amour décidèrent Graupner à s’éloigner de cette ville. La place de vice-maître de chapelle du Landgrave de Darmstadt lui fut offerte en 1710, il l'accepta. Dix ans après il eut celle de premier maître. En 1722, sur la recommandation de Georg Philipp Telemann, Christoph Graupner posa sa candidature au poste de Thomaskantor à Leipzig (directeur artistique du chœur de l'église Saint-Thomas de Leipzig), mais sous la pression impérieuse de son employeur, le landgrave Ernst Ludwig de Hesse-Darmstadt, qui lui proposa d'augmenter ses appointements pourtant déjà élevés, il dut refuser d'être nommé à la succession de Johann Kuhnau. Et c'est ainsi que celui qui allait devenir le plus célèbre des Thomaskantor, Jean-Sébastien Bach, put obtenir le poste. Graupner mourut à Darmstadt le 10 mai 1760, à l’âge de 76 ans. L'intégralité de son œuvre est conservée à la bibliothèque de l'Université de Darmstadt, car on passa outre aux dernières volontés du compositeur qui avait souhaité que toutes ses compositions soient détruites. Compositeur prolifique, on lui doit en dehors de ses opéras plus de 1400 cantates, 112 symphonies et 85 suites orchestrales. 


Jacob Lawrence (Énée) et Robin Johannsen (Didon)

Le livret

L'histoire des amours d'Énée, fuyant Troie détruite pour se rendre à Carthage, et de Didon, et de la fin tragique de la reine de Carthage, a inspiré environ 90 compositeurs.  La Didone de Cavalli créée à Venise en 1641 avait rendu le sujet populaire. En 1688 ou 1689, Henry Purcell en composa une version d'une densité particulièrement dramatique. En 1707, alors qu'on fêtait le centenaire de la naissance de l'opéra, Graupner donnait des amours de Didon et d'Énée une version musicale particulièrement joyeuse et innovante sur un livret composé dans le but avoué de titiller les sens du public avec une extraordinaire succession de numéros (122 dans le livret original qui comporte pas moins de 15 personnages principaux). Hinsch avait recouvert le noyau dramatique d'intrigues secondaires et parallèles et introduit de nouveaux personnages avec un potentiel de conflit considérable et des couples dans différentes constellations émotionnelles, rendues encore plus complexes par les ukases des déesses et des dieux et par la tyrannie de Cupidon sur les sentiments des protagonistes, tous d'illustre naissance et de haut lignage. À noter qu'à l'époque baroque un lieto fine, une fin heureuse, faisait partie intégrante de la dramaturgie de l'action. Aussi l'opéra ne pouvait-il se terminer par la mort sur scène de Didon. Heinrich Hinsch met en scène l'accession d'Anna à la royauté et la paix offerte par Hiarbas à la nouvelle reine, que l'amour unit à Juba, prince de Tyr.


Alica Amo (Anna) et Robin Johannsen (Didon)

Tragedia dell'arte

Deda Christina Colonna revient à Innsbruck où elle avait déjà mis en scène Armide de Lully en 2015. Successivement danseuse, comédienne et chorégraphe, elle utilise les multiples atouts de son parcours de vie pour instrumenter une mise en scène historiquement informée dans ses méthodes, sa structure, son style d'interprétation et son utilisation de la machinerie, qui a ravi les amateurs d'opéras baroques. En accord avec le chef Andrea Marco, qui a qualifié leur collaboration d'idyllique, Deda Christina Colonna a raccourci certaines scènes et supprimé un personnage secondaire sans toucher à la structure de l'intrigue.  Elle souligne que ces suppressions répondent aux besoins du public moderne aujourd'hui figé par l'invention du " quatrième mur " (constitué par le public plongé dans l'obscurité, immobile et silencieux), ce qui a fortement diminué, sinon oblitéré, la communication entre le public et la scène par rapport aux usages des 17e et 18e siècles.

La scénographie de Domenico Franchi reflète l'une des principales caractéristiques de l'opéra baroque : créer de l'émerveillement avec des moyens simples ! L'arrière-scène est tout entière occupée par une grande cloison dorée qui rappelle le shoji, cette porte coulissante traditionnelle japonaise avec son élégant quadrillage de bois fin, utilisée dans les maisons pour séparer les espaces. De grandes portes s'y ouvrent à divers moments, la cloison peut aussi s'écarter en son centre sur un fond de couleur uniforme changeante, tantôt le rouge, tantôt un bleu profond. Un mobilier de scène simple, doré lui aussi, bordé de volutes, figure ici la couche, là le trône de Didon, plus loin l'autel sacrificiel de Mithra sous l'arbre sacré. Les sous-intrigues complexes du livret nous conduisent à l'intérieur et à l'extérieur du palais, dans un réseau de pièces, au bord de la mer, au port ou dans les temples. Tous ces lieux sont esquissés de manière simple par le décor. Les dei ex machina descendent des cintres. Une tête monumentale couchée sur la scène évoque la déesse Vénus. Didon apparaît juchée sur un éléphant tout doré. De l'or partout et encore pour rappeler la grandeur, la puissance et l'opulence de Carthage, comme le souligne la  préface du livret de Hinsch : « La ville de Carthage avait, comme Babylone, 360 stades dans son périmètre, c'est pourquoi elle est appelée par Suidas la ville la plus grande et la plus puissante du monde, et par Solinus, après Rome, la seconde parure du globe ».


Robin Johannsen sur son éléphant (Didon), Choeur NovoCanto.

Les somptueux costumes, d'une élégance simple et raffinée,  sont eux aussi des créations de Domenico Franchi. Ils évoquent les puissants de l'antiquité porteurs de tuniques ou de toges soyeuses où l'or domine, avec des combinaisons de couleurs qui caractérisent les personnages : l'or pour Didon, mélangé de brun pour Anna, le blanc bordé d'or pour Énée et Achates, l'or et le brun pourpré pour Hiarbas, l'or et le vert pour le prince Juba. Un large collier rappelle que Ménalippe est une princesse égyptienne. Des couronnes de feuillages d'or, des casques, des turbans comme couvre-chefs. Les figurants qui servent les grands ou opèrent les changements de décor sont tout de blanc vêtus.

Les couleurs du décor, le mobilier et jusqu'aux costumes, toute la mise en scène tourne autour du personnage de Didon, tout est fait pour représenter les multiples facettes de ce personnage kaléidoscopique et cyclonique qui nous entraine dans le vortex de ses émotions, que contribuent également à figurer les changements de décors, notamment à l'approche de sa mort signalée par la plus grande rapidité de ces changements. Face à l'intensité et à la puissance de Didon, Énée paraît bien falot, manquant de substance, il n'est qu'un personnage collatéral qui ne contrôle pas le cours des événements de sa vie mais est manipulé par les divinités.


José Antonio Lopez (Juba), Jone Martinez (Menalippe),
Andreas Wolf (Hiarbas), Alicia Amo (Anna)

Deda Cristina Colonna réalise un travail visuel et chorégraphique spectaculaire. Au commencement est le verbe du livret, et avec elle le verbe prend forme et se fait chair. Madame Colonna rend la parole et la musique créatrices du geste qu'elle pare des beautés du théâtre antique. Elle conçoit le jeu des acteurs comme une réponse physique aux stimuli contenus dans le texte et est attentive aux rapports que les chanteurs entretiennent avec l'espace. Ainsi les mimiques, les gestes et la proximité ou l'éloignement des personnages sont-ils travaillés de manière différente quand les personnages évoluent dans l'intimité de leur sphère privée ou quand ils sont en fonction de représentation dans la vie officielle. On le perçoit fort bien dans les rapports qu'entretiennent les deux soeurs, Didon et Anna, qui interagissent de manière différente lorsqu'elles sont seules, dans leur sororité, ou lorsqu'elles sont en présence d'autres personnages. Les ensembles, quatuors ou sextuors, sont superbement chorégraphiés. Le mariage des tonalités des costumes et la beauté hiératique des mouvements sont du plus bel effet.


Jone Martinez (Juno), Robin Johannsen (Dido)
Le rêve de Didon

La musique et le chant

L'orchestre La Cetra (Cetra Barockorchester Basel) sous la direction d'Andrea Marcon s'était déjà produit il y a deux ans sur la scène tyrolienne avec le Vespro veneziano. Il revient à Innsbruck pour la production de Dido qu'il interprète, à l'instar de la mise en scène, de manière historiquement informée et avec un grand sens de la théâtralité. L'introduction instrumentale commence par un coup de tonnerre, c'est d'entrée de jeu l'annonce du courroux de Junon. Andrea Marcon maîtrise admirablement les tempi de la musique qui sont intimement couplés au texte du livret et à l'expression des états affectifs et des pulsions des protagonistes. L'harmonie entre la fosse et la scène et évidente. Les timbales ordonnées par Didon et le cor sont à la fête dans cet opéra, avec ici et là des traits d'humour comme la parfaite imitation par le corniste du barrissement répété qui annonce l'arrivée en scène de l'éléphant monté par la reine de Carthage. La direction d'Andrea Marco est inspirée, elle célèbre l'inventivité musicale de Graupner et fait miroiter toutes les facettes de ce bijou baroque trop longtemps oublié, en parfait équilibre avec les chanteurs et de l'excellent ensemble vocal tyrolien NovoCanto, que l'on retrouve pour la troisième saison au Festival d'Innsbruck. 


José Antonio López (Juba)

La distribution est de bon niveau et, pour plusieurs chanteurs, dont le rôle-titre, heureusement rôdée par les concerts d'Amsterdam et de Bâle. La soprano américaine Robin Johannsen qui interprète Didon est bien connue du public. Elle a déjà participé à cinq productions du festival tyrolien. Elle se tire avec les honneurs de ce rôle aux affects complexes et qui, parsemé d'écueils, demande une fameuse endurance. Elle séduit par son soprano aux clartés scintillantes et aussi par sa diction allemande. La soprano espagnole Jone Martinez fait des débuts remarqués à Innsbruck dans le double rôle de Junon et de Ménalippe. Première dea ex machina de la soirée, elle donne de la vigueur au courroux de la déesse, mais c'est surtout sa Ménalippe qui enchante par les ornements de son chant lyrique et la virtuosité souple de son colorature. La soprano catalane Alicia Amo interprète elle aussi un double rôle : elle donne une Anna et une Vénus très séduisantes qui méritent bien le couronnement final de son personnage. Elle chante d'entrée les louanges de Cupidon ("Nume alato, arcier bendato") en imitant les rapides battements d'ailes du dieu de l'amour, une scène dotée d'un comique léger. Le ténor Jacob Lawrence manque d'ampleur dramatique dans le rôle d'Énée. Le baryton-basse allemand Andreas Wolf donne un Hiarbas solide et bien campé. Le baryton espagnol José Antonio López, tout auréolé de ses succès viennois et bruxellois, offre les sombres chaleurs de sa voix puissante et bien projetée et la présence scénique impressionnante de sa haute stature à Juba, le prince de Tyr. Soulignons encore l'exceptionnelle beauté des ensembles et plus particulièrement le quatuor de Hiarbas, Menalippe, Juba et Anna qui ouvre le deuxième acte : il commence par un aria en allemand à quatre voix, passe par des passages en solo et en duo qui s'étagent pour terminer par un long aria en italien à quatre voix. Une merveille de composition.

Deda Christina Colonna lors la présentation 
Photo Luc-Henri Roger

Le public a accueilli avec le plus grand enthousiasme la découverte scénique de cet opéra dans cette nouvelle production si bien servie. Aux applaudissements la très charismatique Deda Christina Colonna et son équipe ont été accueillis par une salve fournie. Elle avait pour l'occasion revêtu un ravissant ensemble coupé dans un sari soyeux créé pour l'occasion dans le style des costumes de scène. Un dernier geste baroque pour clôturer une soirée qui en a offert beaucoup.

Distribution

Robin Johannsen | Soprano Didon | Reine de Carthage

Andreas Wolf | Baryton-basse Hiarbas | Roi de Numidie
Alicia Amo | Soprano Anna | sœur de Didon et Vénus | déesse de l'amour 
Jacob Lawrence | Ténor Énée | Prince des Troyens 
José Antonio López | Baryton Juba | Prince de Tyr 
Jone Martínez | Soprano Ménalippe | Princesse d'Égypte et Junon | Déesse protectrice de la ville de Carthage
Jorge Franco | ténor Achatès | ami d'Énée
Derek Antoine Harrison | Ténor Disacles | Prêtre de Mithra et Mercurius | Messager de Vénus 
Simon Unterhofer | basse Elgabal | un magicien 
Matthias Kofler | basse Bomilcar | un noble 

Andrea Marcon | Direction musicale
Deda Christina Colonna | mise en scène 
Domenico Franchi | décors & costumes
Cesare Agoni | Lumières 
NovoCanto | Chœur
Orchestre baroque La Cetra

Crédit photographique @ Birgit Gufler

Sources

Le résumé biographique provient e.a. la Biographie universelle des musiciens par François Joseph Fétis, 1837-1844. Le synopsis est traduit de l'excellent programme, dont tous les articles sont passionnants et inspirants. 

Synopsis

Après la chute de Troie, le prince troyen Énée, fils de la déesse Vénus, part pour l'Italie avec ses hommes car un oracle divin l'a chargé d'y fonder un nouvel empire. Lors d'une tempête sur la Méditerranée provoquée par la déesse Junon, son navire est conduit sur la côte de Carthage, où il rencontre la reine Didon. Elle l'accueille à sa cour et tombe amoureuse de lui, alors qu'elle avait promis une fidélité éternelle à son défunt mari Sichaeus. Il lui faut également vivre avec la crainte qu'Énée ne reparte pour accomplir sa mission divine.

L'opéra commence avec Junon en colère qui apparaît à Didon dans un cauchemar. Auparavant, Junon, en conflit et en rivalité avec sa fille Vénus, avait tenté de faire sombrer Énée et ses hommes en mer. Lorsqu'Énée a trouvé refuge auprès de Didon, c'est à Junon qu'il revient d'utiliser l'amour entre les deux pour contrecarrer la mission d'Énée, qui consiste à fonder Rome.

Acte I

La déesse Junon apparaît à Didon endormie et l'avertit de la catastrophe imminente. Didon se réveille et appelle à l'aide. Sa sœur Anna la réconforte en lui annonçant que son mariage avec Énée aura lieu le même jour. Anna est secrètement amoureuse de Juba, le prince de Tyr, mais ne s'est pas encore donnée à lui. Mentalippe, Hiarbas, Didon, Achates, Juba et Énée se plaignent de la tyrannie que Cupidon exerce sur leurs sentiments. Juba compare Anna à une pierre de marbre dure parce qu'elle semble le rejeter. Néanmoins, il ne perd pas espoir. Hiarbas, le roi de Numidie, se lamente de son amour non partagé pour Didon, qui lui était promise. La princesse égyptienne Ménalippe, quant à elle, est éprise de Hiarbas. Déguisée en homme, elle le suit sans être reconnue. Énée, qui a remarqué que Didon doute encore de son amour, tente de la rassurer.

Mercure, le messager de Vénus, descend du ciel et presse Énée de partir en Italie pour y fonder un nouveau royaume. Jupiter et sa mère Vénus lui ont ordonné de partir le jour même s'il ne veut pas encourir la colère des dieux. Son compagnon Achates lui conseille de fuir et de faire la volonté des dieux.

Acte II

Hiarbas, Menalippe, Juba et Anna se demandent combien de temps ils devront attendre l'amour dans les limbes. Hiarbas jure de détruire Carthage si Didon continue à le rejeter. La princesse Menalippe lui demande alors sa protection. Elle lui assure qu'elle le servira fidèlement. Hiarbas lui parle de son amour non partagé pour Didon et exige qu'elle l'aide à se venger de Carthage.

Didon et Anna discutent de la manière d'affronter Hiarbas afin d'éviter un conflit armé. Elles s'attendent à ce qu'il fasse bientôt de nouveau la cour à Didon. Mais Didon ne peut se résigner à cette éventualité. Achates conseille à Énée de se plier aux ordres de Vénus et de Jupiter. Mais ce dernier estime que le pouvoir de Cupidon est plus grand que celui de Jupiter. Vénus apparaît et renouvelle l'ordre de partir immédiatement pour l'Italie. Carthage est un lieu négligeable comparé à la future gloire de l'Empire romain en Italie.

Le prince Juba implore l'amour d'Anna. Bien qu'elle soit secrètement amoureuse de lui, elle fait semblant de le rejeter à nouveau. Didon reçoit l'envoyé de Hiarbas, qui est accompagné de la princesse Menalippe déguisée. Il offre à Didon le sceptre et le cœur d'Hiarbas. Mais elle refuse son offre. Didon décide d'offrir un sacrifice humain au dieu Mithra. Le choix se porte sur Hiarbas, qui se soumet à la décision. Menalippe tente en vain de l'en dissuader, mais il est déterminé à mourir en sacrifice.

- entracte -

Énée a décidé de renoncer à son amour pour Didon et de fuir Carthage. Achates lui dit qu'ils vont préparer les navires. Iras, qui a appris les plans des Troyens, accuse Achate de l'avoir trahie en s'enfuyant. Il lui avoue alors son amour et lui propose de le suivre. Ils conviennent d'un endroit où ils pourront embarquer sans être repérés.

Hiarbas est conduit à l'autel sacrificiel. Un coup de tonnerre brise une partie de l'autel. Le prêtre se rend compte que le sacrifice ne peut avoir lieu : Hiarbas ne peut pas sacrifier son cœur car il l'a déjà dédié à Didon. Didon se console en pensant à l'amour d'Énée, mais elle a encore des prémonitions inquiétantes.

Acte III

Au port, les navires troyens sont parés pour le départ. Énée a promis d'organiser un combat naval pour les noces. Didon, assise sur un éléphant, arrive avec son entourage pour assister au combat. Après s'être salués, Énée et Achates montent à bord du navire. Énée fait ses adieux à Didon. Elle réalise douloureusement que le combat naval n'était qu'un simulacre, qu'Énée s'est enfui en Italie. Elle appelle à la vengeance.

Après le départ d'Énée, Hiarbas espère à nouveau la main de Didon. Tandis que Ménalippe tente de réfréner ses attentes, Anna s'efforce d'apaiser la colère de Didon. Cependant, celle-ci continue d'exiger vengeance et envoie le sorcier Elgabal sacrifier les derniers vêtements et l'épée d'Énée à Hécate, la déesse de la magie et de la nécromancie.

Anna et Juba s'avouent leur amour. Pendant ce temps, Didon prépare l'autel d'Hécate avec Elgabal et allume les feux sacrés. Au grand effroi de tous, elle se jette soudain dans les flammes et sur l'épée d'Énée. 

Les dirigeants de la ville désignent Anna comme nouvelle reine. Hiarbas lui offre la paix sous la forme d'un rameau d'olivier, qu'elle accepte avec reconnaissance. 

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